26 de agosto de 2012

El alzheimer llega antes de tiempo

Para variar (y como siempre), mientras recorría Concepción en micro me acordé de muchas cosas que me aterró haber olvidado; entre ellas, este íntimo espacio que inventé entre mis lentes y bigotes, me asaltó el recuerdo de los 140 que antes llenaba tan fácilmente y con ello me inundó la melancolía al volver a entender porque el invento de Zuckerberg no era mejor-ni tampoco peor-que el pájarillo azul. Demasiado superficial.
Tal vez no.

Esa puta enfermedad que se lleva todo y que, por cortesía, llamamos alzheimer, me llegó a la mente antes de tiempo. Me hizo olvidar lo necesario que es venir aquí de vez en cuando y vomitar todo -o casi todo- para quitarme el mareo por la resaca de una ensalada de cuestiones del día anterior, de la noche anterior, de los acordes de anteayer y de todo eso que otros tendrían que haber escuchado.

El Alzheimer me llegó antes de tiempo, pero menos mal que me acordé.