Esa mañana no esperaba que las cosas
fueran muy distintas a como lo son siempre. El pronóstico del tiempo de la
noche anterior no te advierte de estos eventos, porque ni el paraguas contra la
lluvia, o la manga corta y las gafas para repeler el sol y el calor, pueden
esquivar estos sucesos. Pero finalmente no es tan terrible y lo recibes como un
regalo, una terapia que de vez en cuando hace bien para la mente, el cuerpo y
el alma.