De mi infancia recuerdo algunos viajes a Santiago: el infaltable paseo por el Zoológico Metropolitano y la primera vez que vi animales salvajes en vivo, de esos que sólo pasaban por la tele los viernes en horario prime o que el Profesor Rossa dibujaba los sábados después de almuerzo; el tour histórico por La Moneda y las onomatopeyas de papá en Morandé 80: “¡Crash!... y de par en par se abrió para sacar los restos de Allende. Después Pinochet mandó a clausurarla para evitar disturbios”.