Tal vez no.
Esa puta enfermedad que se lleva todo y que, por cortesía, llamamos alzheimer, me llegó a la mente antes de tiempo. Me hizo olvidar lo necesario que es venir aquí de vez en cuando y vomitar todo -o casi todo- para quitarme el mareo por la resaca de una ensalada de cuestiones del día anterior, de la noche anterior, de los acordes de anteayer y de todo eso que otros tendrían que haber escuchado.
El Alzheimer me llegó antes de tiempo, pero menos mal que me acordé.