Si tienes la suerte de ir sentado, qué bien; hasta podrías dormir. Pero si cometiste el peor error que puede cometer un pasajero en la micro, ceder el asiento; eres un completo idiota.
Pero bueno, independiente de lo anterior, todo viaje en micro lleva consigo un montón de recuerdo y anécdotas de antaño.
Volver a los 17, después de andar en micro, es como descifrar viaje sin ser tan incompetente.