2 de mayo de 2013

La casualidad de la música


Juan Pablo Contreras Recabal, Guitarrista de Osÿan

Concepción está plagado de músicos jóvenes, locos de la guitarra, de las baterías y de la estridencia. Pero sólo algunos tienen la posibilidad de poder contar una historia tan rica como la del vocalista de Osÿan: participar en un concurso a nivel nacional, ganar otros tantos y, a pesar de todas las vueltas de la vida, los tropiezos y una carrera profesional tan distinta, poder sacar un balance positivo. Esta es la historia de un chico producto de lo que él llama “método insistivo” y una carrera musical que se ha forjado a base de gaseosas y buenos amigos. 


   Sentados en un patio de comidas, con el reloj pisándonos la cola y la perfecta compañía de un saxo que roncaba en el lugar equivocado; un hijo del “método insistivo” está cara a cara frente a mí. Juan Pablo Contreras–“Jota Pe” para los amigos– se exime de toda culpa en este tema de la música: “Yo no quería aprender a tocar guitarra, lo hice porque mi papá me obligaba a hacerlo” confiesa mientras recuerda las tardes que pasaba con su padre sentados en algún sillón de su casa en Chillán, lugar que lo vio nacer y que hoy lo recibe fin de semana por medio. 

   Antes conversar me advirtió que no había almorzado, pero que tampoco sabía dónde podía hacerlo. Atónito le recordé que estábamos en un patio de comidas y que podía escoger cualesquiera de los locales de comida rápida que teníamos cerca para servirse algo, “No estoy acostumbrado a esta comida – me dijo – las pizzas me las tienen que ir a hacer a la casa, o de lo contrario, no como. Prefiero la comida casera”. Cómo no iba a ser así, si durante toda su infancia tuvo a la orden del día la mejor comida que en una mesa se puede servir, la comida de campo hecha por manos de mujer trabajadora y dueña de casa. 

   Un tipo que en la calle no llama la atención de nadie: camina con paso tranquilo, viste con jeans y camisa, escucha música como cualquier otro joven normal. Pero cuando toma la guitarra y se junta con sus amigos de Osÿan se transforma y no le teme a nada ni a nadie porque “el publico nos respeta, sabe que lo que hacemos es buena música. Ni siquiera el público de “Los Chancho” (en Piedra) se atrevió a pifiarnos cuando estuvimos de gira” relata con el orgullo en los ojos. Su banda es “lo mejor que me ha pasado”, con ella ganó festivales, grabó dos discos e, incluso, se fue a recorrer el país con tan sólo 18 años. 

   Pepsi al Máximo 2008 fue el concurso que los catapultó a la fama, les permitió grabar su primer disco y, como yapa, salir a rockear por todo Chile arriba de un camión con bandas y músicos consagrados de la escena nacional, entre ellos Sinergia, Francisco Valenzuela (La Rue Morgue), Juan Ricardo Weiler (Aparato Raro), y que llegó justo como una inyección de energía cuando parecía que esto de la música sólo era un hobbie. 

-¿Qué significó para usted Pepsi al Máximo? 
-Me sirvió para darme cuenta cuál era mi camino, que yo no estaba hecho para viajar en una Van todo el día, llegar de noche a dormir en un hotel y que te programen lo que tienes que hacer y a qué hora. Me sirvió para darme cuenta de que soy más hogareño; me gusta estar con mi familia, no sirvo para andar dando vueltas. 

-Entonces lo suyo no es llevar una vida de rockstar... 
-No, no, no. De hecho al final de la gira estaba feliz por lo que estaba haciendo, pero también muy agotado. Tenía 18 años recién cumplidos, era un cabro chico todavía. Yo creo que si ahora nos subiéramos a una Van haríamos las cosas distintas, no nos iríamos jugando play station, sino que preocupados de ir haciendo contactos con la gente de otras partes, productoras. Seríamos más profesionales, ya no sería un juego. 

-¿Siente que se farreó esa oportunidad? 
-De la forma en que me la tomé en ese momento estoy conforme con lo que hice. Dejamos una buena impresión en todos lados, en todas las fechas la gente nos aplaudió a rabiar. Incluso, en las más difíciles donde nos llovió (Angol), o con públicos de bandas consagradas, la gente respondió bien. 

-Uno de los sellos de Osÿan es que al cierre de un show usted hace girar la guitarra por su cuerpo ¿de dónde sale esa idea? 
-Fue una tontera, estábamos pelusiando con unos amigos en un ensayo para un acto del colegio. Teníamos que tocar de todo, pop, metal y hartas cosas más. Y como tenía la guitarra con una correa bien segura, dije: si la hago con seguridad y con todas las ganas y me sale, yo lo hago durante el show. Con el tiempo le agarré cariño y lo seguimos haciendo en la gran mayoría de los shows. Es nuestro sello. 

   Cuando Juan Pablo y su banda se encierran a ensayar y a componer hay alguien que está pendiente de todo lo que hacen, de cada acorde que tocan y de cada golpe de caja que sale del ático-estudio que equiparon en su casa del campo en Chillán. No es una fanática loca que tiene posters de ellos como si fueran los Justin Bieber chilenos; es un hombre mayor con gustos muy distintos a los de ellos, pero que tiene un “oído maestro” y sabe exactamente donde está la falla del sonido, donde está el destiempo o que cuerda se ha cortado. Es el papá de Juan Pablo, su mejor amigo, quién nunca ha estudiado música, pero “es mi mejor crítico, nunca se equivoca”. 

   De sus tiempos de Pepsi guarda los mejores recuerdos, hizo migas con otros ex participantes del concurso que reunió a cientos de bandas de todo el país y hoy tienen una red de amigos Pepsi que funciona a lo largo del país, la idea es poder irse de gira por ciudades como Santiago, Temuco, Chillán y sus alrededores para poder recibir el cariño de la gente y alimentar el espíritu, porque reconoce que cuando estuvo un tiempo sin tocar sentía un vacío en el alma, “algo me faltaba” .

   "Es el trabajo de mucho tiempo, uno afina el oído y hace música según lo que ha escuchado con el tiempo. Yo escucho de todo, por eso mismo nos han dicho que no tenemos un estilo definido en la banda. Somos el sonido Osÿan", dice.

   Algunos dicen que la vida es un libro escrito, otros prefieren apegarse a la idea de que todo es culpa de un tropiezo. Para algunos con el talento se nace y para otros el talento se hace, sea como sea, al final lo que importa es que cada uno pueda hacer lo que más le gusta. Juan Pablo lo hace, y para él la cuestión es clara: “Para ser músico nadie necesita estudiar música”.

 2 de abril de 2013