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1 de julio de 2012

No soy Periodista

-Ya Daniel, queda menos de un mes para la PSU, ¿Qué vas a estudiar?
-Periodismo
-Yo pensé que ibas a estudiar teatro
Mi madre tenía razón, tal vez debí haber estudiar teatro, porque aun me sorprendo de lo bien que he actuado en periodismo.

Si bien no he tenido un protagónico, reconozco que he tenido mis momentos en el guión; aunque el elenco ha sido un poco redundante, el presupuesto escaso y la trama principal más bien confusa al final siempre la historia saca algo divertido y por aprender.

Usted puede decir que es una crisis vocacional, yo no lo creo así. Por lo menos en mi caso no.
Una crisis vocacional en términos simples es flaquear los pilares de lo que por vocación, entiéndase por eso el motivo sin fuerza ni razón por el que hacemos las cosas, se ve frustrado o torcido por algún otro motivo superior al que esa vocación significa. (Ok, tal vez no era tan sencillo)
Volviendo al asunto... lo mio no es una crisis vocacional, porque mi afán por comunicar, por entregar mensajes y valorar el lenguaje audiovisual (independiente del soporte) por sobre las demás cosas, sigue intacto. Nada ha perturbado mi deseo de avanzar en materias de contenido, de formas, de marketing visual, de lo que consumimos en televisión y un sin fin de cuestioncillas que resulta bastante complejo de explicar. Tu, amigo no periodista, me entiendes.

Pero...¿Por qué no soy periodista?
Fácil, porque aborrezco el oficio del reportero, porque es una profesión desgastada, porque twitter y facebook ofrecen cursos gratis de periodismo en 3 clicks, porque me espanto con la televisión, porque la búsqueda de la verdad también se extiende a otros planos, porque es un cliché, porque la segmentación laboral está tocando la puerta, porque es hora de innovar.

No soy periodista, ni tampoco soy actor como lo pensó mi madre, pero si soy inquieto. Conozco periodista, o aspirantes a la profesión perdida, que leen el diario, que escuchan la radio y que memorizan los titulares de los noticiarios centrales con la misma fidelidad con la que aprendían las tablas de multiplicar en los primeros años de básica. Pero aspiran a las grandes empresas, a las grandes marcas, al prestigio que tienen.

No, no me estoy poniendo antisistémico, tampoco anarquista, ni menos de ultra derecha. Me refiero a que el perioista Comunicador de hoy, debe avanzar con las nuevas tendencias, con la tecnología; pero imponiendo una pauta responsable y confiado en que resultará un aporte.

Al final, siendo o no periodista, siendo o no actor,
La función debe continuar...