30 de octubre de 2012

Al mal tiempo, usar paragüas

Hace un poco más de un mes entramos en la famosa primavera, esa de las mariposas en la güata, de las poleras zorronas, las alergias y los ánimos mejores. Pero acá sigue lloviendo. En realidad, acá la lluvia nunca para.
Se me mojó la casa por dentro y por fuera, por dentro los muebles quedaron nadando y afuera la fachada se destinó entera. En el techo se me enredaron las ideas y no hay árbol que alcance a sacarlas. La mesa del comedor, como era de madera, se inchó tanto que perdió su forma y las sillas ya no alcanzan a caber.
Mi antejardín, con tanta agua, se transformó en barrial y nadie se atreve a entrar porque se pueden ensuciar los zapatos. Maldita lluvia que causa estragos.

Acá, con primavera posada, sigue lloviendo.
Dicen que el que madruga encuentra todo cerrado; acá, en mi país, está todo cerrado y mojado.
Al mal tiempo, usar paragüas.



22 de octubre de 2012

Típico

Nada en este mundo es cómo debería ser, o por lo menos  nos gustaría que fuera. Típico. Las Miss Mundo piden paz mundial y no la tienen, los niños piden regalos para navidad y no llegan, la gente pide buenos políticos y... Bueh! no vengo a hablar de política. Típico.

En el mundo las cosas no marchan como tendrían que hacerlo; no, no lo hacen. Típico.



23 de septiembre de 2012

Hágalo usted mismo

No fumo ni bebo, pero igual soy una persona con vicios. Más sanos? no creo. Más inteligente?, tampoco. Drogas? no, gracias.
Por qué? porque nunca he querido. No! tampoco querré.
Entonces qué? No sé, maní japonés?
No juzgo a quienes se alimentan de drogas ni tampoco a los que viven con una botella bajo el brazo. Está bien, si los juzgo. Todos lo hacemos. Siempre.
Hágalo usted mismo!



26 de agosto de 2012

El alzheimer llega antes de tiempo

Para variar (y como siempre), mientras recorría Concepción en micro me acordé de muchas cosas que me aterró haber olvidado; entre ellas, este íntimo espacio que inventé entre mis lentes y bigotes, me asaltó el recuerdo de los 140 que antes llenaba tan fácilmente y con ello me inundó la melancolía al volver a entender porque el invento de Zuckerberg no era mejor-ni tampoco peor-que el pájarillo azul. Demasiado superficial.
Tal vez no.

Esa puta enfermedad que se lleva todo y que, por cortesía, llamamos alzheimer, me llegó a la mente antes de tiempo. Me hizo olvidar lo necesario que es venir aquí de vez en cuando y vomitar todo -o casi todo- para quitarme el mareo por la resaca de una ensalada de cuestiones del día anterior, de la noche anterior, de los acordes de anteayer y de todo eso que otros tendrían que haber escuchado.

El Alzheimer me llegó antes de tiempo, pero menos mal que me acordé.


1 de julio de 2012

No soy Periodista

-Ya Daniel, queda menos de un mes para la PSU, ¿Qué vas a estudiar?
-Periodismo
-Yo pensé que ibas a estudiar teatro
Mi madre tenía razón, tal vez debí haber estudiar teatro, porque aun me sorprendo de lo bien que he actuado en periodismo.

Si bien no he tenido un protagónico, reconozco que he tenido mis momentos en el guión; aunque el elenco ha sido un poco redundante, el presupuesto escaso y la trama principal más bien confusa al final siempre la historia saca algo divertido y por aprender.

Usted puede decir que es una crisis vocacional, yo no lo creo así. Por lo menos en mi caso no.
Una crisis vocacional en términos simples es flaquear los pilares de lo que por vocación, entiéndase por eso el motivo sin fuerza ni razón por el que hacemos las cosas, se ve frustrado o torcido por algún otro motivo superior al que esa vocación significa. (Ok, tal vez no era tan sencillo)
Volviendo al asunto... lo mio no es una crisis vocacional, porque mi afán por comunicar, por entregar mensajes y valorar el lenguaje audiovisual (independiente del soporte) por sobre las demás cosas, sigue intacto. Nada ha perturbado mi deseo de avanzar en materias de contenido, de formas, de marketing visual, de lo que consumimos en televisión y un sin fin de cuestioncillas que resulta bastante complejo de explicar. Tu, amigo no periodista, me entiendes.

Pero...¿Por qué no soy periodista?
Fácil, porque aborrezco el oficio del reportero, porque es una profesión desgastada, porque twitter y facebook ofrecen cursos gratis de periodismo en 3 clicks, porque me espanto con la televisión, porque la búsqueda de la verdad también se extiende a otros planos, porque es un cliché, porque la segmentación laboral está tocando la puerta, porque es hora de innovar.

No soy periodista, ni tampoco soy actor como lo pensó mi madre, pero si soy inquieto. Conozco periodista, o aspirantes a la profesión perdida, que leen el diario, que escuchan la radio y que memorizan los titulares de los noticiarios centrales con la misma fidelidad con la que aprendían las tablas de multiplicar en los primeros años de básica. Pero aspiran a las grandes empresas, a las grandes marcas, al prestigio que tienen.

No, no me estoy poniendo antisistémico, tampoco anarquista, ni menos de ultra derecha. Me refiero a que el perioista Comunicador de hoy, debe avanzar con las nuevas tendencias, con la tecnología; pero imponiendo una pauta responsable y confiado en que resultará un aporte.

Al final, siendo o no periodista, siendo o no actor,
La función debe continuar...


25 de junio de 2012

Cuando el mundo es una ensalada

Una ensalada se compone básicamente de algún pasto, tallo o, en el caso de los tomates, de una fruta. Aunque hay algunos que las prefiere sin aliños, la mayoría de la gente las consume con limón, sal, aceite y/o vinagre.
No pretendo hablar de comida ni tampoco lo anterior a convertirse en un manual para prepararlas, sólo vengo a contar el descubrimiento que hice hoy:
El mundo es una ensalada
¿Por qué? fácil!

Lo más común y silvestre es que la lechuga, la ensalada más común, se prepare con limón y sal; una ensalada sencilla.

El mundo es una ensalada cuando la gente vive con limón y sal, no es que me quiera acordad de la canción de Julieta Venegas (que por lo demás me carga. Cuando la gente camina ácida por la vida, cuando lo quiere tapar con un poco de sal, pero sigue siendo una hoja a medio cortar, verde sólo por lo poco y nada de clorofila que le queda, cuando en realidad al final te la terminas comiendo "porque está muy cara como para botarla".

Eso pasa con la gente. Ok, está bien, tal vez no sea verde, pero al final te la terminas "comiendo" porque en realidad crees que "comiéndola" te hará bien.

Al final, las ensaladas, el limón y la sal, no son tan buenos como te lo pintan en la tele.


5 de junio de 2012

Acá sólo hay palabras

Si usted lee las líneas que vienen más abajo no va a encontrar nada. Porque no tengo nada que contarle a usted, y si usted llegó hasta acá es porque quería saber que tenía que decirme yo a mi.

A mi tengo que decirme que hace mucho tiempo que no escribía cosas aquí, que todas las que no están acá las guardé en mi mente.
Que mi mente tiene vida propia y de vez en cuando se muda a otra ciudad y desaparece por semanas enteras (tal vez lleve años sin volver).

Por otro lado, si usted sigue aquí todavía, tal vez le pueda decir algo: Usted quiere seguir leyendo, ¿No me cree? Entonces, ¿Qué hace acá?.

Acá sólo hay palabras y no va a encontrar nada, acá hay tildes y puntos bien puestos y si usted no sabe leer como la gente sólo me queda decirle que  sólo se va a quedar solo tirado por ahí donde no hay nada más, mas no espere que lo tomen de la mano y se lo lleven, Ay! que iluso sería, porque acá y en cualquier huso horario lo que yo diga y le escriba (aunque no sea para usted) tiene el mismo uso, y si usted no lo usa como se usa el huso, entonces vuelva a la primera línea y no me diga que no le advertí.